Y no, podría decir que con el tiempo y demás me he acostumbrado, pero mentiría. No creo que alguien se acostumbre a eso, a esa vaga sensación tan desagradable.
Porque todas las noches quería hablar contigo y sigo queriendo hacer eso.
Realmente eres una de las pocas razones por las que seguía en pie. Y eres una de esas pocas razones por las que volví.
Porque sabía que tú ibas a saber cuidarme y que me ibas a hacer sonreír aunque las cosas fueran una mierda. Porque como ya es sabido, aunque esté minutos antes llorando, una vez que empiece a hablar contigo todo se me pasará e irremediablemente me empezaré a reír como un crío y a decir tonterías. Eres como una luz en mi vida, eres como esa alegría de mis ojos y esa persona que no deja que mi sonrisa muera nunca.
En este tiempo hemos estado más separados y apenas hemos hablado...pero me llena ver que cuando lo hacemos, no ha cambiado nada y sigue esa unión y ese sentimiento. Puede que últimamente haya cometido algún que otro error y te haya hecho daño, cosa que es lo que menos pretendo y lo sabes de sobra. Pero a veces mis ansias por protegerte y cuidarte me desbordan y termino cagándola. Y espero que sepas...que esa es mi última intención.
Como tantas veces te he dicho, yo daría todo por ti.
Tampoco tengo más que decir...sólo quería sacar eso y que lo supieras. Que te extraño, que te necesito y que te sigo amando, más que antes incluso.
Te adoro, Appa.

No hay comentarios:
Publicar un comentario